Aloe Vera

Historia y orígenes del aloe vera

Para remontarnos a los orígenes del aloe vera y hablar de la planta con total seguridad, hemos de irnos nada menos que hasta el año 1500 A.C., cuando se da la primera aparición literaria que se conoce sobre ella, concretamente en El Papiro Ebers. Dicho esto, cabe señalar que su existencia va mucho más allá, ya que se conoce su uso frecuente en el Antiguo Egipto, donde se conocía como “la planta de la inmortalidad”.

Se sabe, pues, que estamos hablando de un vegetal de tradición milenaria, lo cual tiene que ver principalmente con la facilidad en su cultivo y con sus propiedades, algunas de las cuales explicaremos en las siguientes líneas. Así pues, podemos decir que, con sus altos y bajos, el uso del aloe vera no ha cambiado demasiado en sus miles de años de historia.

Mesopotamia, Grecia, Roma o el mundo árabe vieron en el aloe vera una medicina de usos múltiples que les permitía mejorar su calidad de vida; la India incluso lo veía como planta sagrada que cobraba una importancia especial en el Ayurveda, la medicina tradicional hindú. No fueron los únicos, también en la Edad Media y en el Renacimiento se recurría a este vegetal para solucionar o atenuar muchos males.

Los monjes jesuitas lo llevaron y cultivaron en el Nuevo Mundo, y una vez en Sudamérica los indios americanos lo incluyeron también entre sus plantas sagradas. Finalmente, Extremo Oriente incorporó el aloe vera a sus medicinas tradicionales, las cuales siguen teniendo total vigencia a día de hoy. En la sociedad occidental, por el contrario, su uso se fue reduciendo aunque nunca ha llegado a desaparecer.

Hoy, tras haberse llevado a cabo grandes investigaciones científicas al respecto, vemos como este vegetal se encuentra por todas partes en farmacias, herbolarios e incluso supermercados. Pero, ¿por qué se ha utilizado tanto el aloe vera a lo largo de la historia? ¿Cuáles han sido sus usos más frecuentes? ¿Y sus beneficios?

Usos del aloe vera

Los usos del aloe vera en lo que respecta al ámbito de la salud se podrían dividir a rasgos generales en dos grandes niveles. Por un lado hablaríamos del aspecto dermatológico y, por el otro, tendríamos en cuenta el consumo interno de la planta. Habitualmente este vegetal ha sido más conocido por el primero que por el segundo; sin embargo, hay evidencias de que los beneficios como consecuencia de su ingesta son también numerosos.

Usos dermatológicos del aloe vera

Las bondades de esta planta para la piel son conocidas por todos a día de hoy, ya que se encuentran prácticamente en todo tipo de productos destinados al cuidado externo de nuestro cuerpo. Jabones, cremas, aceites, protectores solares o after sun son sólo algunos de los ejemplos más populares que se elaboran gracias al aloe vera.

En cualquier caso, esta popularización también tiene su lado negativo, ya que no todos los productos que dicen contener extractos de la planta son del todo adecuados para nuestra salud. Es necesario prestar atención al porcentaje de aloe vera como componente, además de observar su procedencia y el modo en el que está tratado. No obstante, nada resultará más beneficioso que la utilización directa de la propia hoja en la piel.

Usos internos del aloe vera

Todavía más, si cabe, se deberían vigilar estos aspectos cuando se trata de productos destinados al cuidado de la salud a nivel interno. Cuando se trata de ingerir el aloe vera, se puede hacer directamente consumiendo la propia hoja sin pulpa, en jugo puro y en los diferentes alimentos que empiezan a aparecer en el mercado y que se vienen comercializando con fines saludables, como pueden ser las mermeladas, por ejemplo. A este respecto, cabe señalar que su procedencia ecológica siempre le va a dar unas cualidades superiores al producto.